Susurradores de palabras, navegantes de emociones.

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Susurradores hechos en clase.- 3 años A

Hace unos dias, encontré un documento que hablaba de "Le Souffleur" y ¿ qué son ?. Pues son susurradores de palabras y surgieron en Francia en el año 2001 de la mano del grupo artístico Le Souffleur. Sus artistas recorrían los espacios públicos para «desacelerar el mundo», susurrando poesías, palabras y mensajes a través de largas cañas.

Con el tiempo, los susurradores se han convertido en objetos lúdicos y en maravillosos mediadores de ternura. Se utilizan en jardines de infancia y en las distintas etapas educativas para trabajar la oralidad, la literatura infantil y juvenil, la lectura y la escritura plcentera y  creativa; creando un espacio seguro e íntimo donde aprendemos la espera, la calma y, sobre todo, la escucha.

Poema "Mi cuidad marinera" de Mariluz Escribano Pueo

De manera natural, se genera una comunicación emocional, un vínculo de apego y un encuentro humano a través de la palabra hecha poesía. Porque susurrar también es cuidar, cuidar es amar y amar es educar.💫

Los susurradores lo hacen con delicadeza, con mimo y  con ternura. Y esta semana los hemos utilizado para acercarnos al poema «Mi ciudad marinera», de nuestra querida poeta Mariluz Escribano Pueo.

Porque Manuel y Aina me contaron que, sentían una pena muy grande cuando tenían que separarse de su madre al hacer la fila. Entonces les dije que la palabra pena aparecía en un verso de un poema, de una poeta que yo conocía.

Libro "Yo quiero ser un árbol" de donde es el poema

A partir de ahí, nos embarcamos en el poema.

Les propuse que subiéramos nuestra pena a una barca y navegáramos, navegáramos y navegáramos mar adentro… hasta llegar a un lugar donde pudiéramos soltarla y dejar que se fuera con las olas.

Después, mientras regresábamos navegando, más tranquilos, podíamos mirar e imaginar nuestro pueblo marinero, Motril o Almuñécar, nuestra costa, nuestro mar y todo aquello que nos hace sentir en casa.

Y así, entre versos, imaginación y palabras susurradas, ayudamos a estos dos niños a poner nombre a su emoción, compartirla e ir aprendiendo a geationarla, desde los primeros dias de clase. 

 

Porque a veces una palabra bonita, dicha bajito y cerca del corazón, puede convertirse en una pequeña barca para navegar nuestras emociones. Hay alguna que otra alumna, que ya se ha hecho su propio susurrador en casa, eso quiere decir, que se ha emocionado tanto con la actividad que quiere tener uno en casa.

Seguiremos utilizando nuestros «Susurradores de historias o palabras bonitas» para descubrir nuevas formas de acercarnos a la poesía, a las emociones, a la escucha y a los demás. Porque hay palabras que, cuando se susurran, llegan mucho más lejos y hay penas, que desaparecen.




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