Las manos que acompañan

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Le ayudo a coger el asa del paracaidas 

A veces, un gesto tan sencillo como dar la mano puede decir muchísimo.

Por eso, os invito a deteneros un instante cuando acerquéis vuestra mano a la de un niño o una niña: vuestro hijo, al alumnado, un pequeño conocido… Hacedlo con cariño. Ellos lo sienten.

En estos primeros días de escuela, nuestras manos son seguridad, guía y apoyo. Como maestros, acompañamos con ellas: cogemos una pequeña mano para acercarla a una experiencia, a un descubrimiento, a un nuevo aprendizaje… y también para decir, sin palabras: «Estoy aquí. Puedes confiar en mí».ç

Primera vez que les pinto la mano

Al ordenar y volver a ver las primeras imágenes de esta semana en clase, me sigo emocionando como el primer día al recordar esas pequeñas manos buscando las nuestras.

Y pienso, una vez más, en las maestras que me ayudaron a mi y en María Montessori, en su dedicación y defensa de la infancia, en su manera de entender las manos como una herramienta esencial para conocer y descubrir el mundo. Porque en estas edades, las manos tocan, exploran, experimentan, crean y aprenden.

Pegatina del botón del amor

Hoy domingo no hay clase, pero no por ello, una deja de ser maestra ni de pensar en su alunado de hoy y de siempre y  quería compartir con vosotros una idea sencilla, cotidiana y quizá pequeña, pero enorme para ellos:

Cuando un niño os dé su mano, recibidla con cariño.
Puede que en ella lleve todo lo que necesita para sentirse seguro y atreverse a descubrir el mundo.



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