| Rincón de la Igualdad en el patio |
La mañana del pasado viernes 15 de mayo, coincidiendo con el Día de las Familias, bajamos a primera hora al patio para celebrar, como cada viernes, nuestro Desayuno Literario conjunto. Se trata de una actividad de animación y motivación a la lectura que realizamos siempre que es posible al comenzar la jornada escolar.
Igual que nuestro cuerpo necesita nutrientes y cada mañana desayunamos leche, galletas o tostadas con aceite y tomate, nuestra mente y nuestro corazón también necesitan alimentarse de palabras, historias, sonidos y momentos compartidos. Por eso, disfrutamos de este tiempo especial junto a nuestros compañeros, compañeras y maestras, leyendo y compartiendo emociones en algún rincón tranquilo del patio y al aire libre.
En la actividad de hoy hemos contado con la compañía de nuestra PTIS, que acompaña y ayuda a uno de nuestros compañeros; con la seño Lidia, que apoya y trabaja con nuestro grupo; y con nuestra seño Encarni. Cada uno llevó un par de cojines, una pequeña jarapa blanca, de las que tenemos en clase y algunas mantas para estar más cómodos. Después, nos colocamos comodamente, en el nuevo Rincón de Igualdad del patio, ocupando tanto los bancos como el suelo.
Este Rincón de Igualdad es muy reciente. Está formado por dos bancos pintados de color violeta, situados junto a la verja que separa ambos centros y bajo la sombra del moral. Entre los bancos hay unos grandes maceteros donde la seño Conchi, junto con los niños y niñas que estos días participan en las actividades del huerto escolar, están plantando flores para llenar este espacio de vida y color.
Tras preparar nuestro pequeño espacio, dedicamos unos veinte minutos a sentarnos, relajarnos y disfrutar de nuestro ratito de lectura al aire libre. Un tiempo para “comernos” historias, sonidos y letras, alimentando así nuestra imaginación y nuestra alma.
Todo ello en un colegio que defiende los derechos de la infancia, apuesta por una convivencia positiva y trabaja cada día por una igualdad real entre niños y niñas, previniendo cualquier tipo de violencia o acoso. Aprendemos a tratarnos bien, a convivir en espacios seguros y acogedores, donde el alumnado es el verdadero protagonista de sus aprendizajes. Y mientras tanto, las maestras dejamos también una parte de nuestra vida en estos momentos sencillos, en estas experiencias compartidas y en cada pequeña semilla que sembramos juntos cada día.


